sábado, 27 de abril de 2013

EL ESPEJO DE NARCISO


Cuando Narciso murió, las flores del campo se vieron embargadas por el dolor y le suplicaron al río algunas 
gotas de agua para llorarlo.

- Si todas mis gotas de agua fueran lagrimas -respondió el río-, no me alcanzarían para llorar por Narciso. Yo le amaba.

- ¿Como hubieras evitado amarlo? -preguntaron las flores-. Era tan hermoso.

- ¿Era apuesto? -preguntó el río.

- ¿Quien podría saberlo mejor que tú? -preguntaron las flores-. Si cada día se recostaba en tu orilla y reflejaba su belleza en tus aguas.

- Pero yo le amaba -murmuró el río- porque al inclinarse sobre mí podía ver el reflejo de mi propia belleza en sus ojos.

(Oscar Wilde)

miércoles, 5 de diciembre de 2012

MI TESORO PERDIDO


Recuerdo que una vez, hace mucho mucho tiempo, un buen amigo me preguntó: 
"¿Y tú como le haces para estar todo el tiempo sonriente?".
Era yo apenas un muchacho y no supe responderle, pero ahora que lo pienso, por algo nunca me olvidé de aquel, en apariencia, insignificante suceso. 

Un día, varios años después de aquel comentario, me contemplé al espejo y noté que ya no sonreía como antes, ni siquiera me miraba como antes. Fue allí cuando empecé a hablarme al espejo (Cosa que ahora hago a diario, como un ritual), y decidí que ya no desperdiciaría un día más frunciendo el ceño (Aunque confieso que me es bastante difícil cumplir este compromiso cabalmente las 24 horas, pero se hace lo que se puede).

La vida para mí, antes y después de aquel suceso, ha sido un constante vaivén de situaciones extrañas, gente interesante, momentos surrealistas, experiencias como sacadas de un libro muy raro. Algo así como un sueño, de esos que te invaden cuando has dormido mucho y ya no encuentras más que soñar.

Lo interesante del asunto es pensar en cómo todo ese cumulo de experiencias extrañas y de personajes  a veces bien dignos de un cuento kafkiano (como yo mismo, por ejemplo), puede haberme llevado al sendero en que me encuentro en este preciso momento. 

Si lo pienso bien, cada experiencia, cada palabra, cada sueño, cada gesto me condujo exactamente a donde me tenía que conducir, a donde creo estar parado ahora.

Aceptar y honrar mis sombras, mis defectos y mis carencias; contemplar con amor mi propia oscuridad; bendecir y agradecer cada trago amargo (así como cada trago dulce) es, o al menos eso creo, lo que en cierto modo me ha ayudado a mantenerme a flote cuando los vientos fuertes han azotado.

Aceptar que me falta mucho que aprender; que podría dar más Amor, sin condiciones (A mí mismo, por ejemplo); que mis defectos son parte de mi SER, de mi esencia. Todo esto me nutre y me sostiene a la cordura (o a eso que más se me parece a ella).

A fin de no olvidarlo y mantenerme atento, me pongo los siguientes compromisos de vida cada mañana:

No juzgar a nadie (Ni siquiera a mí mismo).
No dedicar tiempo al chisme o a la intriga. 
Dedicar cada día de mi vida a aprender, a mejorar, a rectificar mis equivocaciones, sin avergonzarme de ellas. 
Saborear el presente, así como cuando era un niño lleno de curiosidad y asombro. 
Agradecer cada momento, cada regalo de la vida, cada aprendizaje, cada error.
Aprender a silenciar mi mente a voluntad, escuchando solo mi respiración (Y vaya que calma esto, ¡Inténtenlo!).
Sonreír a cada niño que veo. 
Jugar con mi hija.
Abrazar a mi esposa.
Abrazar al niño que vive dentro de mi, y decirle que todo está bien, que no se encuentra solo.
Escuchar buena música.
Decirme cosas agradables a mí mismo, regalarme cosas, regalarme tiempo.
Ayudar a quien lo necesite. De forma desinteresada, sin esperar nada a cambio.
Leer algo interesante y constructivo, algo que me haga sentir bien. ¡Oler un libro!
Pisar la grama o el suelo descalzo. 
Mojarme con la lluvia. 
Olvidarme del reloj y de la prisa.

Todo esto me recuerda que estoy vivo, que soy un visitante temporal en este mundo y lo más importante: Me reconecta con mi tesoro perdido, ese que siempre estuvo frente a mi, pero que ya no veía por insistir en pensar y actuar... ¿Como adulto?



Por Elvis Canino

viernes, 30 de noviembre de 2012

LA LUNA



La luna se puede tomar a cucharadas 
o como una cápsula cada dos horas. 
Es buena como hipnótico y sedante 
y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía. 
Un pedazo de luna en el bolsillo 
es mejor amuleto que la pata de conejo: 
sirve para encontrar a quien se ama, 
para ser rico sin que lo sepa nadie 
y para alejar a los médicos y las clínicas. 
Se puede dar de postre a los niños 
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos 
ayudan a bien morir. 

Pon una hoja tierna de la luna 
debajo de tu almohada 
y mirarás lo que quieras ver. 
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna 
para cuando te ahogues, 
y dale la llave de la luna 
a los presos y a los desencantados. 
Para los condenados a muerte 
y para los condenados a vida 
no hay mejor estimulante que la luna 
en dosis precisas y controladas.

(Jaime Sabines)

martes, 25 de septiembre de 2012

CAZADOR



Cazador ¿es que no has visto
cómo sufre madre tierra
cuando matas a sus hijos?
¿Es que no oyes sus lamentos
cuando el fuego de tu enojo
se descarga entre la niebla?
Cuando dejas en el aire
un hedor a muerte y humo
Y en medio de tu indolencia
Huérfanos se quedan unos.


Y es que la vida, Cazador
parece a ti no importarte
más que el aire que respiras
mas que el odio con que matas.
Y algún día, Cazador
La vida te hará factura
Y pagaras con tu sangre
aquella que derramaste
y que dejó sobre el suelo
su rastro para encontrarte...
(Elvis Canino)